Historia del calzado

Imagina poder retroceder en el tiempo por un momento. En la vida en su estado más puro: sin ciudades, sin tiendas, fábricas, ni siquiera un artesano trabajando en su pequeño taller. Solo naturaleza, salvaje. Pasando frío, pisando piedras, astillas, barro y un largo etcétera. Así, con la necesidad, alguien creó para sí mismo el primer calzado.


EN EL PALEOLÍTICO

Los primeros zapatos, se calcula que aparecieron en el periodo del paleolítico; entre los años 12.000 y 15.000 AC. con la necesidad de proteger los pies del frío, de la abrasión y de cualquier irregularidad en el terreno.

El primer calzado que se conoce, era un trozo de piel curtida por los cazadores. La pieza cubría cada pie a modo de bolsa; quedando sujeto por unas cuerdas simples, atadas alrededor del cuero que cubría la parte más alta.

La suela podía ser únicamente del mismo cuero o también añadían fibras naturales para más aislamiento y amortiguación.

Se distinguían dos modelos según la zona geográfica: el abotinado para los climas helados o fríos y el tipo mocasín para los cálidos.

Reconstrucción de Oetzi by Thilo Parg CC BY SA

Imagen proporcionada por el autor:
Thilo Parg – Wikipedia Commons
Con derechos de Trabajo propio, CC BY-SA 3.0.

EL CALZADO EN EL IMPERIO ROMANO

A todos nos viene a la mente, enseguida, la sandalia romana. Tan de moda cada verano y que tanto tiempo atrás otros ya usaban.

El calzado indicaba la clase social:

Un cónsul, los calzaba blancos.
Un senador, zapatos color cuero.
Las tropas, botines con dedos descubiertos.




EL CALZADO EN LA EDAD MEDIA

Comienza en el siglo V, tras la caída del Imperio Romano. Ya se diferenciaban las clases sociales si observabas sus pies:

La burguesía, se podía permitir modelos más sofisticados y elaborados por los más prestigiosos artesanos. Diferenciándose dos tipos principales de cuero: de vaca y de cabra. La piel de cabra era mucho más cara, por lo que solo la clase alta podía permitírselo.
Muchos hombres vestían botas de cuero y seda, adornadas y bordadas incluso con perlas o piedras preciosas.

El gran auge de los artesanos apareció y con esto aparecieron gran variedad de modelos, en los que se podían distinguir sandalias, borceguiíes, calzas, zuecos y zapatos muy pero que muy puntiagudos.

La clase social baja, a menudo, utilizaba los zuecos realizados con suela de madera por ser muy duraderos.

Por el siglo IX, en Polonia nació la Polaina que más tarde causó furor en España, Inglaterra y Alemania.
La moda entre los hombres evolucionó el conocido zapato puntiagudo, en una punta cada vez más larga y estilizada. Tanto, que algunas puntas llegaban a medir 45 cm. Estas exageradamente largas, se ataban al tobillo o a la pierna.



La llegada de los Vikingos.

Por el año 1.000 hubo un cambio significativo del calzado. Este se vuelve más refinado y se tiene en alta consideración al artesano.
Sus productos podían ser tanto extraños como incómodos. Aunque el más utilizado en el último periodo de la edad media, fue el zapato puntiagudo, que se sujetaba con hebillas y cordones en el empeine.

Discrepancias de la nobleza con la longitud de la punta del zapato.

Felipe el Hermoso (rey de Francia) y Eduardo III (rey de Inglaterra), establecieron las medidas de la punta de las polainas, según la jerarquía social:

Las de un príncipe debían tener más de 60 cm.
Las de un barón, 60 cm.
Las de un caballero, 45 cm.
Los habitantes del pueblo, 15 cm.




Más tarde, el propio rey Eduardo III, decretó que la longitud de las puntas no podían medir más de 5 cm, porque constituían un peligro al caminar.
Carlos VIII (Francia), prohibió su uso por no poder utilizarlas en sus pies deformes.

Con estos decretos, nació el calzado ancho y cuadrado en la punta, muy parecido a las actuales zapatillas de ballet. Los llamaban morro de vaca o pico de pato. Llevaba correas y empeine de terciopelo.



EN EL RENACIMIENTO

La evolución del zapato morro de vaca, llegó también a estirar cada vez su punta, aunque ésta no de manera puntiaguda, ni tan larga. Seguía siendo casi cuadrada y ancha, pero llegó a extremos similares en cuanto a incomodidad:
Se confeccionaban con varias capas de piel, haciendo que fueran muy duras y con abultamientos deformes en las punteras, por lo que eran llamados “zapatos de cuernos”.

En esta época, los zapatos solían tener una apertura en la parte del empeine para poder mostrar las medias blancas que llevaban los hombres.


EN LA EDAD MODERNA

Ya se utiliza la palabra “zapato” y junto al cuero se incluyen telas para crear diferentes modelos y colores. Eran zapatos cerrados, que podían ser abiertos en el empeine o abotinados. Característicos por un cosido único, que sujetaba el cuero de la suela a la piel y tejidos que cubrían el pie.


EN LA EDAD CONTEMPORÁNEA

Desde la revolución industrial hasta hoy, ha surgido una explosión de posibilidades respecto a los nuevos materiales. Con la aparición del caucho y el tratamiento de tejidos y pieles, hemos llegado al momento de máximo auge en el mundo de la moda.
Tanto es así, que muy pocas vences ocurre que se innove en cuanto estilo de una temporada a otra y que ya solo se innove en colores y grabados.
Es un hecho que las “modas” se repiten a lo largo del tiempo, yendo y viniendo.

Puedes leer nuestro artículo sobre como distinguir qué tipo de calzado existe y como se llaman.

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